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Cirugía refractiva. Desmontando el mito de “los oftalmólogos no se operan”

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“¿Y por qué si la Cirugía Refractiva es eficaz los oftalmólogos llevan gafas en vez de operarse?”. Un ejemplo de preguntas que vuelan por ahí, en las redes sociales y en el imaginario colectivo, alimentando un mito: Que los oftalmólogos que llevan gafas no se operan porque no confían en la técnica. Una idea basada en falsas creencias, mala información y desconocimiento que desmontamos en este artículo de la mano y voz del Doctor Jesús Montero, oftalmólogo y responsable de Clínica Oftalmológica Cartuja Visión. Asimismo, nos adentramos a conocer cuál es verdaderamente el porcentaje de error de esta técnica (1 por 1000) y en qué consecuencias se puede traducir para el paciente.

Razones por las que los oftalmólogos y el resto de los mortales con defectos refractivos, no se operan para quitarse las gafas

Todos los oftalmólogos y las personas que llevan gafas, no necesitan operarse. Los oftalmólogos, al igual que el resto de personas que utilizan gafas para compensar defectos refractivos en la visión, no tienen por qué necesitar operarse. Dependerá del defecto refractivo.

Un ejemplo de publicación que apela al mito de los oftalmólogos no se operan porque no confían en la técnica de cirugía refractiva

Un ejemplo de publicación que apela al mito de los oftalmólogos no se operan porque no confían en la técnica de cirugía refractiva

 

Todos los oftalmólogos y las personas que llevan gafas, no tiene por qué querer operarse. Operarse para quitarse las gafas no es una exigencia u obligación, es una opción personal. No tengo por qué quitarme las gafas por diversas razones: porque no me molestan las gafas, porque las prefiero, porque no me apetece operarme… Por tanto, ni los oftalmólogos ni todas las personas que llevan gafas tiene por qué querer operarse, aunque pudieran hacerlo.

Estoy operado, pero no hago un comunicado público de ello. Muchísimos oftalmólogos y personas están operadas de cirugía refractiva: miopía, astigmatismo o hipermetropía. Pero no lo sabemos porque normalmente, cuando las miles de personas que están operadas salen a la calle o en una reunión de amigos, no comentan que están operados a través de altavoces o pancartas informativas. La información “yo estoy operado” suele darse en conversaciones, porque sale el tema. De ahí que quizá el mito se extienda, porque solo vemos a los oftalmólogos que llevan gafas, y no pensamos que los que no las llevan puedan estar operados.

“El porcentaje de éxito de la cirugía refractiva es alto, muy alto”

“Mal puede salir todo, hasta freír un huevo”, comenta el Doctor Jesús Montero. Es decir, “lo importante no es que pueda salir mal, sino cuál es el porcentaje de error. En la cirugía refractiva, al igual que en otras intervenciones, si saliera siempre mal no se haría. La cirugía se realiza de forma muy habitual porque el porcentaje de éxito es alto. No alto, muy alto. Esto no significa un 100%, en nada podemos asegurar un 100% menos en la muerte, que le ocurre al 100% de la población”, comenta riéndose el Dr Montero.

“En cirugía refractiva el porcentaje de error está por debajo del 1 por 1000. Un porcentaje muy pequeño”.

Es un porcentaje muy pequeño, un riesgo asumible. Al igual que asumimos cada día el riesgo de tener un accidente de tráfico al montarnos en el coche, que es un riesgo mucho más elevado del 1 por 1000 y lo asumimos a diario”.  Lo que sucede es que cuando los riesgos no son habituales los asumimos de forma más intensa cuando suceden. Similar, por ejemplo, a la reacción que se da cuando hay un accidente de avión; pese a que el porcentaje es muy pequeño. El del coche es mucho más elevado. ¿Por qué entonces se ven de forma tan intensa? Cuando los riesgos no son habituales los consideramos más intenso, porque el avión no es habitual y lo del coche sí, que lo utilizamos diariamente. Esto pasa también con la cirugía, que los riesgos son muy bajos.

“El porcentaje de error depende de la técnica que se utilice y del cirujano que intervenga”. En cualquier caso es un porcentaje muy muy bajo.

“Lo más común en cirugía refractiva es que no pase nada”

“Lo que suele ocurrir es esto, que no pase nada, es lo muy común. Cuando sucede, tenemos márgenes de porcentaje de ojo seco o pequeños defectos epiteriales. Son los más frecuentes. Errores más graves que pueden dejar secuelas: que el error refractivo no se haya solucionado al 100%, infecciones… La inmensa mayoría tiene arreglo. Otras no, como en el caso de la infección no. Pudiendo quedar una cicatriz que requiera de una segunda intervención, otro tipo de problemas o daños en la visión.”

“Esto ocurre muy excepcionalmente, pero evidentemente ocurre. De ahí que se da un consentimiento informado al paciente antes de la intervención, para que el paciente conozca la situación antes de operarse, como en todas las intervenciones.

La cirugía refractiva con láser

Según el caso (el paciente, su edad, el defecto refractivo…) se recomendará un tipo de cirugía refractiva. La más habitual es la cirugía refractiva con láser, que se utiliza para defectos refractivos que no son muy altos en miopes. Todavía más bajos en hipermétropes. Y en el caso del astigmatismo, se suele corregir hasta un determinado número de dioptrías.

La experiencia del oftalmólogo y la tecnología de la máquina

En cualquier caso, cuando metemos los datos refractivos en el aparato nos dice cuánta cirugía que hay que hacer en la córnea para saber cuál es la córnea residual. Porque la ciurgía láser lo que hace es “comer cornea”: modela la córnea, evaporando tejido y modelando nuevas curvaturas. No se puede evaporar tejido de forma ilimitada; hay unos márgenes de seguridad que si los sobrespasas es cuando empiezas a tener problemas. De modo que eso es lo que no se debe hacer. Y cada máquina tiene una tecnología que nos orienta y que cada cirujano tiene que conoce; sabiendo previamente cómo es la máquina que está utilizando y cuáles son sus características. Sumado a la tecnología de calidad, es fundamental la experiencia personal del oftalmólogo, que le dice lo que es adecuado e inadecuado a la hora de intervenir.

En el caso de Cartuja Visión, Clínica Oftalmológica en Sevilla, hacemos las cirugías en espacios que trabajan de forma frecuente con cirugía láser, ya que las máquinas gracias a su uso continuado tienen un ajuste adecuado, más fino. Es la forma que tenemos de ofrecer las mayores garantías a nuestros pacientes.